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De aquellos abucheos y silbidos a esta revancha de Colombi que quiere ser intendente

El radicalismo correntino se debate entre el “ser o no ser” de Ricardo Colombi y las dualidades en los discursos de sus principales referentes. En tanto el mercedeño más famoso asegura que dentro de dos diciembres se irá a su casa, para vivir en Mercedes “siendo intendente de esa ciudad”. Otros acompañan esta idea bajo el “juramento” que el gobernador de mayor cantidad de años en la historia correntina sentado en el Sillón de Ferré, “se irá después de completar su mandato”, en los días finales de 2017; como lo certificó la senadora Alejandra Seward.

También están los que chocan contra las verdaderas intenciones radicales de “estar trabajando para la re-re reelección de Ricardo”, como se le ‘escapó’ al senador mocoretano Henri Fick y la sospechosa frase, con tufillo a algo, que dejó flotando Noel Breard, porque “existen justicialistas que se desesperan por votar la reforma para la re-re reelección de Colombi”, sin apuntar precisamente a qué, de quienes y de cuánto se trata.

Por su parte, el mandamás del radicalismo correntino dispara su bronca hacia todos lados y ahora en su maniobra distractiva asegura que su decisión de ponerle un ocaso a su dilatada carrera política pasa por compulsar en el Municipio de Mercedes, aparentando renunciar a su carrera reeleccionista interminable. Claro que para ello tiene en cuenta que enfrente estará un verdadero peso pesado, como el actual intendente mercedeño, Víctor Cemboraín, a la postre uno de los referentes fuertes que tiene el justicialismo provinciano.

Aquellos que leen la política, entre líneas aseguran que Ricardo Colombi se calentó con la mojada de oreja que le hicieron durante estos últimos días, donde primero le colocaron hirientes pasacalles para que “afloje” con la reforma y afloje con “algo más”. Lo que se vio altamente reprochado desde las usinas oficiales y censurado porque antes que llegará “el hijo dilecto de la ciudad” enviaron a la propia policía provincial en sus flamantes camionetas de descolgar esos insultos hacia el gobernador. Una tarea que no le compete a los uniformados.

Ni lerdos ni perezosos, los autores intelectuales de esas reprobaciones públicas, se dice que en su mayoría habitantes y productores primarios de las tierras que serán donadas irregularmente, más allá de la Ley Flinta que entrega el Iberá al Gobierno de Macri para un Parque Nacional; fueron más allá o mejor dicho hasta las barbas del gobernador y lo silbaron, abuchearon y reprocharon en medio de su discurso tribunero nada menos que en la propia Sociedad Rural de Mercedes. Colombi lo hizo protegido por más de un centenar de policías como si tratará de un Cicerón (jurista, político, escritor, filósofo y orador), acosado por la chusma.

En medio de todo eso, Ricardo no encontró mejor idea que arrojarle los guantes al intendente Cemboraín y lo desafío a una carrera por la Municipalidad de Mercedes, un lugar que supo ocupar en la década de los ’90, cuando el gobernador Tato Romero Feris era su padrino político. El destino marcaría que poco más de veinte años después, Ricardo Colombi no quiera aflojarle al sillón de 25 de Mayo y Salta. Y su protector ‘preso’ de las cuestiones políticas y judiciales, alejado definitivamente de los calores del poder.

Como no encontró rival de peso, ahora Ricardo se las agarró con Cemboraín, a quien le declaró la guerra y ya anunció dentro de sus cuarteles en casa de gobierno que hará hasta lo imposible para sacarlo de la cancha. Para ello, seguramente, se amparará en una justicia electoral sobre quien nadie duda que está sometida a sus designios y hoy ya tiene, a un año de las próximas elecciones, todas las trabas posibles e impedimentos para que “el grandote” Cemboraín, no pueda compulsar en las elecciones del año 2017.
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